Egresados
Por un futuro mejor
Manuel Ochoa García, es un hombre de constitución fuerte e ideas firmes. Su rostro moreno y pelo color azabache combinan perfectamente con el color pardo de sus ojos y, sus sonrisa permanente, con la alegría de su carácter.
Es graduado del Instituto Preuniversitario Vocacional Vladimir Lenin y dice, a sus 36 años de edad, sentirse tan identificado con la escuela como cuando salió de ella a los 18. Manuel comenta que aún hoy se siente orgulloso de haber sido uno de los fundadores de la escuela.
Actualmente, este ex alumno del centro es un reconocido químico, enfocado en la especialidad de la Química Analítica. Él explica que esta rama de la ciencia se encarga de estudiar la composición química de los diferentes materiales.
Trabaja en el Polo Científico, como parte de un grupo de trabajo. Comenta que allí se encarga de estudiar productos químicos frecuentemente usados en Cuba, que puedan dañar o no el medio ambiente y cómo sería posible sustituir su utilización, con otras sustancias.
Afirma, este interesante profesional, que su vocación provino netamente de la Lenin. “Cuando entré a la escuela no tenía ni noción casi de lo que era realmente la Química. Allí tuve todos los recursos disponibles, laboratorios, sustancias y equipos necesarios para motivarme y saber que a eso me quería dedicar en la vida”.
Pero no todo es la Química para Manuel. “Lamentablemente no tengo hijos, sin embargo, si tengo cuatro sobrinos que adoro y quiero como si fueran propios”. ES casado, hace 11 años y asegura que tanto él como su esposa tienen una vida muy tranquila y serena.
Sobre la Lenin comenta que más que su escuela del bachillerato, fue su escuela para la vida, pues allí aprendió a caminar solo por ese importante sendero. Con cariño dijo: “Mis experiencias en esa escuela fueron irrepetibles, allí me hice un hombre y afortunadamente, un hombre de bien”.
Al indagar su opinión sobre la Lenin de hoy, comentó : “Nada me alegra más que ver a los muchachos de la Lenin cuando van para la escuela todos los lunes, con sus uniformes azules y sus maletas. Me alegro infinitamente de que esa escuela maravillosa, aún exista y forme jóvenes preparados que casi siempre, aún hoy, terminan siendo excelentes profesionales”.
La Lenin, explica Manuel, significa para él, compromiso con el gobierno cubano, y disponer del talento natural de cada cual para construir un mundo mejor, que explica, fue lo que allí, aún en aquel tiempo, se le enseñó a él y a sus compañeros.
Ante la pregunta de si le gustaría retroceder en el tiempo y volver a estar en la escuela respondió jocosamente: “Por supuesto, con tal de volver a tener 16 años, lo que sea”.
Y luego agregó: “Los que estudiaron en la Lenin saben que ella tiene un poder especial que hace que siempre, de alguna manera, la lleves contigo a donde quiera que vayas. Para sentirla cerca, solo tengo que retroceder en el tiempo, en la memoria, a través de los buenos recuerdos que ella me dejó”.
Comentarios
Publicar un comentario